23.7.04

De monstruos y otras patrañas

Nos pasamos la infancia oyendo cuentos de monstruos, ogros y demás. Si nos portábamos mal, venía el hombre del saco, y hasta un monstruo llamado Casimiro (aunque muy salao) nos enviaba a dormir con un rock cañerito (fijo que si lo escuchabas al revés, tenía mensajes satánicos o algo). Pero últimamente pienso que nuestros mayores lo hacían con su mejor intención, por una sana razón pedagógica. Ahora nos damos cuenta de que en realidad todos esos malvados villanos no son más que entrañables y viejos amigos, y hasta las pelis infantiles nos muestran su lado más tierno y amable. No por nada Monstruos SA y Shrek son dos de mis pelis favoritas. Y es que destrozan los terrores infantiles y nos hacen entender que no todo es lo que parece, y que hasta el más villano tiene su lado positivo, su atisbo de bondad, su momento de lucidez mental que le devuelve al lado de los buenos y los queridos por todos...
 
Volvamos ahora al presente. Hemos crecido y los fantasmas de la niñez se han desvanecido (dejando más o menos secuelas). Y es cuando pensamos que el mundo es un lugar tranquilo, sin brujas, madrastras amenazadoras ni nada de eso, cuando encendemos la tele y ¡pam! ahi están... y esos sí que dan miedo. Pero miedo del de verdad. Del que no se pasa encendiendo la luz, ni con un abrazo en plena noche (bueno, con eso se cura casi todo). Son peor de lo que la mayoría de nosotros pudo llegar a soñar nunca. Y el lado oscuro nos intenta convencer de que son nuestro futuro, nuestra esperanza, y todo lo pintan de su tortuoso color ambivalente. Todo lo miden con su vara extensible (más larga siempre por su lado) y lo que tocan lo corrompen aunque por fuera lo vistan de seda, de comprensión y de solidaridad. Los falsos pretextos están a la orden del día y la podredumbre todo lo corroe y lo destroza.
 
Y como decían Tahures Zurdos en aquella canción
 
En el mundo de los sueños
En el país del algodón
hay nubes de caramelo
de frambuesa y de limón
no me despiertes mamá
no me despiertes mamá
aquí nunca tengo miedo
y nadie me quiere castigar
no me despiertes mamá.
[...]
 
Vamos a jugar a decir mentiras
cuando crezca me han contado
que seré muy feliz
podré cargar un fusil
y una bandera besar
y si os meto en un asilo
a nadie le extrañará
lo hicisteis con vuestros papás - o no -
y van pasando los años
tres, cuatro, cinco, seis, siete, ¡miles!
 
En el mundo de los sueños
ya no hay sitio para mí
me dieron una patada
y de la nube caí
me despertaron mamá
y frente a un ordenador
voy contando los segundos
para salir de aquí
si me pudiera evadir [...]
 
Sigamos contanto cuentos de monstruos y villanos por la noche, que es cuando más miedo dan, que por lo menos en esos siempre había un príncipe azul o una princesa encantadora, un hada madrina para salvarnos (aunque espero que no sea como la de Shrek 2 :P). Porque al despertar siempre estarán ahi el Sr. W Bush (con su ketkup), el Sr. Sharon y compañía, que no nos van a dar un momento de descanso. Y hay que estar entrenados...
 
 
¿Qué fue de los tiempos de Darth Vader? Los malos ya no tienen nada bueno...
 
 

1 comentario:

Babel dijo...

Lo peor de todo es que los malos de ahora no dejan a los demás ser buenos :-(